Monday, February 6, 2012

Un Pueblito Pintoresco

El Riachuelo, delineado por álamos, sauces y alisos, corre de norte a sur cortando la montaña en dos. Al lado este y montadas sobre una meseta a unos 40 metros sobre el nivel del río están construidas las 34 casas de adobe y techo de tableta y lamina que conforman el pueblito que termina justo al pie de la montaña. La montaña es de algunos 150 metros de altura. La falda de la montaña está cubierta de gatuños, manzanillos, táscates y pequeños madroños que se desvaneces al pie de los pinos que cubren la cúspide de la ceja. Al lado este del río después del pedregal se eleva una pequeña vega que durante el invierno es solo un arenal con árboles desnudos al límite, pero que en el verano rebosa de vida con flores silvestres por todos lados y sembradíos de maíz, chiles y tomates. Los manzanos, duraznos, perales, ciruelos y membrillos cubiertitos todos de fruta dan el contorno a estos sembradíos. La vega termina al pie de la ceja de roca maciza que se eleva a unos 200 metros de altura y a una inclinación de 90 grados. Justo a la mitad de la cumbre se encuentra una cruz de cemento blanco que bendice al pueblo desde lo alto. La mayoría de las casas están construidas de frente a esa misma cruz. Las casas todas tienen pequeños corrales para los animales caseros y pequeños huertos llenos todos de higueras, granados, duraznos, manzanos y muchos nopales. Las gallinas y los cochinos se pasean por todos lados, mientras que las vacas los burros y caballos están encerrados en los corrales. A este pequeño pueblo paradisiaco aun no ha llegado la civilización, y el calor lo proporcionan la chimeneas domesticas y el agua es tomada directamente del río. Por las tardes todos los habitantes se reúnen en el patio de la casa al filo de la meseta, y mientras los niños corren por todos lados, los adolescentes juegan pelota y los adultos se entretienen en platicas cotidianas y cantos a los acordes de una guitarra o una acordeón, cobijados por la sombra de un mezquite o un pirul. El bullicio de la tarde se esparce por todos los rincones del pequeño lugar paseándose de lado a lado por el eco que producen las montañas. Este pueblito pintoresco se ubica al norte del estado de Durango en México, justo al pie de la Sierra Madre Occidental. Perdido entre las primeras montañas cubiertas de pinos verde obscuro en una grieta entre las montañas y es este el pueblo en el que yo nací.

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